“Ya lo ves,
Que no hay dos sin tres,
Que la vida va y viene
y que no se detiene.”
"Ya lo sé
que corazón que no ve
es corazón que no siente
corazón que te miente"
Alejandro Sanz
Hasta que tu almohada se sacie de tantas lágrimas,
o cuando de tanto contarla, se haya gastado esta historia,
porque entonces ya no te dolerá como te duele tanto,
ni pensarás mucho en mi, como me piensas ahora.
Entonces ya no sentiremos más soledad en el alma
y todo tomará nuevamente el olor de lo normal,
tu espíritu se sumergirá en tu mundo real
y yo seguiré aquí, correspondiendo a diario
a sonrisas anónimas, de esta ciudad inerte.
Ya no sentiré entonces esta sensación de vacío
estas ganas de morder esta distancia punzante,
este deseo de troquelar con los dientes afilados
la carretera que me separa por kilómetros,
del lugar donde te deje.
Para ese entonces no sentiré esta angustia
de haberte dejado a un lado,
de no haberte ofrecido más noches
y ya no poder tenerte cerca
a pesar de quererte tanto,
y también en ese momento
se habrán descolgado de ti las cortinas
que tienen mi rostro grabado
y el aroma de mi perfume
será un sentimiento pasado.
Para ese entonces viviremos
casi como antes de conocernos,
como antes de esta historia,
que solo será un recuerdo,
y todo volverá a ser tan cotidiano
que ya no me extrañarás,
ni llorarás al recordarme;
y tal vez decidas pensar más
en mis cosas buenas,
porque en ese momento
no te envenenará mi ausencia,
y tal ves puedas reconocer
entre todos mis errores
mi verdadera esencia.
Yo también seguiré bien,
reconstruyendo aquello que dejé de ser,
recuperando aquello que perdí
algún momento por el camino.
Pero por ahora
no hago mas que extrañarte
y pensar en volver a tu lado algún día,
en una tarde soleada,
para devolverte con creces
todo aquello que te robe;
por el momento sólo pienso
que eres lo más lindo de mi vida
lo mejor que me ha pasado
y aunque esta fue mi decisión
debes saber también
que aun corres por mis venas,
con la fuerza de mi sangre.
Y a pesar que hoy sientes dolor
y sientes que me extrañas,
o como yo sientes morir,
cada vez que me recuerdas,
debes pensar también
que sólo es un ciclo más,
que pronto ha de pasar
y todo se acabará,
y que al final toda esta historia
terminará dándote igual
y ya no me querrás más...
A pesar de ahora.
De mentiras, dolores y muertes
Del corazón parecen
ser las penas más profundas,
suelen decir que los poetas
siempre mueren de amor,
y entiendo que es una exageración,
pero siento que me he extinguido
mil veces como ahora.
Tal vez no sea tan irreal,
y sea cierto que agonizamos
cuando el corazón nos duele
con un dolor parecido al de la muerte;
tal vez no sea mentira,
como las tuyas,
aunque tus verdades intempestivas,
me duelen mas que los sofismas
que me hicieron parte
del experimento en el que sumergiste.
Duele morir,
así como duele el amor
o como duelen las mentiras,
pero también duele desprenderte
de mis estados mentales
como se desprenden de una nube
las gotas de lluvia
en un aguacero,
y a pesar de que lo entiendo
por ahora muero sintiendo
que parte de mi alma
quedo anclada a esta historia
con ganchos de acero.
Duele morir sin la certeza
de aquello que duele tanto;
cuando ya presentías la muerte
no debería sorprenderte,
y aunque no estoy seguro
si me pesa porque siento
que me muero agonizando
o porque eres tu dentro de mi
a quien estoy matando,
muero porque me duele,
duele sinceramente,
que hayas mentido tanto.
Y luego ya no estas,
cuando se proyectan los eclipses de luna
en las sombras inertes de mi habitación,
cuando se forman arco iris nuevos
en los rincones que te pienso,
después de lluvias de llanto,
de lagrimas vacías
que se convierten en cristales.
De repente ya no estas,
y aparecen los duendes
recogiendo los cristales,
guardando mis lagrimas
en calderas de barro
donde guardan sus tesoros,
y los esconden al final del arco iris.
Y siento que no estas,
y ya no te pienso,
porque te fuiste con la lluvia
de mis lágrimas nocturnas.
Ya el tiempo no fluye,
no avanza con rapidez,
ahora flota en el aire,
esperándote,
igual que yo.
Los días se hacen largos,
más eternos,
como siglos comprimidos
transcurren fatigados,
a lo largo de las horas.
Y yo te espero
y tu no vuelves,
se que estarás aquí en pocos siglos,
pero las horas no avanzan,
no fluyen,
flotan en el aire,
esperándote,
igual que yo!
Los años que pasan muestran mi decadencia incesante, poco a poco se gasta la imaginación, los sueños y las ilusiones. Surge la arrogancia de los años impetuosa, me torno consumista, y consumo, consumo todo, y no produzco nada.
Consumo letras como frijoles, y la apestosa excreción de sus ideas no arma nada coherente, consumo palabras largas como espagueti y me indigesto con las esdrújulas, por eso ya no las escribo, escarbo entre mis escritos, sacándolas una a una, para no repugnarme.
Hago parte ya de todo o más bien todo hace parte de mi, mi corazón profanado se lleno de cosas inicuas, nada producto de mi, hago parte de la locura colectiva de la humanidad y no hay psicología que pueda rescatarme, porque estoy en decadencia, oxidado por los años, atrofiado por el desuso, escribiendo solo así… en decadencia.